EMPRENDIMIENTO
Emprendimiento de dos orillas

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Cuenca mediterránea, dos orillas, 24 países repartidos en tres continentes, nacer en una orilla u otra puede conllevar tener que realizar una serie de requisitos previos para iniciar una actividad por cuenta propia en España.

Legislativamente, ser nacional de un país de la Unión Europea implica una autorización de residencia comunitaria y por tanto acceso a la autorización de trabajo por cuenta ajena y propia inscribiéndose en el registro de comunitarios.

Sin embargo, ser nacional de un país externo a la Unión Europea: Albania, Argelia, Bosnia, Egipto, Irán, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Macedonia, Marruecos, Montenegro, Serbia, Siria, Túnez y Turquía, implica solicitar una autorización de residencia y trabajo por cuenta propia.

En España existen dos vías compatibles entre sí para obtener la residencia y poder desarrollar una actividad económica: la Ley 14/2013, de 27 de septiembre de apoyo a los emprendedores y su internacionalización o la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social.

La primera se dirige a personas que pretendan desarrollar una actividad emprendedora y empresarial de carácter innovador y que resulte de interés económico para España, no existiendo mínimos de inversión o creación de empleo. El organismo encargado de autorizar la solicitud es la Unidad de Grandes Empresas.

La segunda vía da cabida, a través del régimen general de extranjería, a proyectos referentes a actividades comerciales, profesionales, hostelería o de importación y exportación. Esta vía es la más habitual en España para iniciar una actividad económica por cuenta propia, la solicitud se realiza a la oficina de extranjería de la provincia donde se desea residir. Los requisitos y procedimientos vienen señalados en las hojas informativas.  

En los últimos cinco años se han concedido 20.500 autorizaciones de residencia y trabajo por cuenta propia y en el primer trimestre de año 496, el 30% bajo la categoría de directores y gerentes de empresas, el 17% de técnicos y profesionales científicos e intelectuales y el 15% dependientes de comercio y asimilados. En cuanto al país de origen, provienen principalmente de Marruecos, Argelia, Irán, Siria y Líbano y optan mayoritariamente por la constitución de una Sociedad Limitada, forma jurídica que ofrece mayor protección legal al frente a la figura de la persona física. El 52% de las residencias son concedidas a mujeres y el 48% a hombres.

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En cuanto a la documentación que se debe aportar para obtener la autorización de residencia y trabajo por cuenta propia, el principal es el plan de negocios, que debe ser concreto y realista. Pero no es suficiente, es necesario acreditar documentalmente los aspectos más relevantes indicados en el plan de negocios como la capacitación y experiencia profesional de la persona promotora, la disposición de potenciales clientes, suficiencia económica para la puesta en marcha del proyecto, la forma jurídica, la potencial contratación de trabajadores, contrato de arrendamiento de local si fuera necesario y las correspondientes licencias.

A la hora de acreditar documentalmente estos aspectos, en Emprender Siendo Extranjero trabajamos con el concepto de escalabilidad documental para referirnos a la calidad que tiene que tener cada uno de estos documentos para que, en su conjunto, el expediente cumpla con los criterios establecidos por las autoridades administrativas.

Para acreditar la capacitación y experiencia profesional la documentación óptima es la acreditación de las formaciones oficiales, homologación de los estudios y justificar negocios previos en país de origen. Los potenciales clientes se acreditan mediante contratos mercantiles que incluya una cláusula que indique que el contrato entrará en vigor en el momento que la persona sea autorizada por la Unidad de Grandes Empresas o Extranjería.

Una vez se dispone de la documentación, será necesario solicitar un informe de valoración de la actividad proyectada. Si la persona opta por la Ley del Emprendedor, el informe se solicita a la Dirección General de Comercio Internacional e Inversiones, organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio. Quien emitirá un informe, que de ser favorable, la Unidad de Grandes Empresas concederá el visado emprendedor o residencia emprendedora a la persona interesada.

Si, por el contrario, la persona opta por tramitar su residencia a través de la Ley de Extranjería, el informe de valoración se solicita a una organización de trabajadores autónomos -ATA, UPTA, UATAE- quienes emitirán el informe para que la oficina de extranjería lo pueda tener en consideración si lo estima oportuno.

Por tanto, queda claro que nacer en una orilla u otra puede suponer una maraña legal y administrativa que va más allá de la voluntad de las personas de iniciar una actividad por cuenta propia.

El tiempo que preparación de la documentación, presentación de la misma a las autoridades y la posterior resolución supone para la persona una ruptura temporal entre el deseo de iniciar su negocio y la puesta en marcha real del mismo, dado que, en ambas vías, el tiempo de resolución no resulta breve. Al contrario, se sitúa entre los tres y los siete meses.