LGBTI
Diego Ato, editor del libro Libertad y Prejuicio, comparte sus experiencias como población LGBTI en Perú

Día del Orgullo 2022
© Photo by Mercedes Mehling on Unsplash

Diego es un comunicador peruano que trabaja en el Instituto Político para la Libertad (IPL) como coordinador de proyectos y conoce de primera mano como es vivir en una región que está lejos de ser óptima para las personas LGBTI

Hola Diego, muchas gracias por tu amable disponibilidad para esta entrevista. Cuéntanos, ¿Cómo reaccionaron tus padres cuando les contaste tu orientación sexual?

Sin duda estaban decepcionados. Mi padre dijo una frase de la que estoy seguro al poco tiempo debe haberse arrepentido: “Me quiero morir”. Eso me dolió, aunque traté de entenderlo. Mi madre me preguntaba si alguien me había hecho algún daño de más pequeño, probablemente con la idea de que ser gay es una reacción a algún tipo de violación. 

Ellos lo supieron en el 2010. Tenía 19 años y me encontraba finalizando el tercer año de mi carrera. Mi madre encontró un post it con un mensaje de mi enamorado, quien aún es mi pareja. Luego de ese día, que fue de un poco de llanto, no hemos hablado más del tema. Lo hemos evadido, a pesar que mis hermanos, varios tíos y primos saben de mi orientación sexual, ya sea porque les he contado o por todo lo que expreso en mis redes sociales.

 

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© Photo by Clem Onojeghuo on Unsplash

Un estudio de la fundación Más Igualdad reveló el impacto de la discriminación hacia la comunidad LGBTIQ+ en el éxodo de profesionales de Perú, con una cifra muy reveladora. Más del 80% de encuestados se fue del país por discriminación, es una fuga de talento alarmante. ¿Qué tan difícil es vivir tu opción sexual con libertad en tu país?

Creo que para mí dejó de ser difícil cuando me mudé a Lima y entré a trabajar en una organización donde pude mencionar mi orientación sexual sin temor. Antes vivía en Piura con mis padres. No creo que Lima sea el espacio más gay friendly, pero hay distritos en los que uno vive de alguna forma como en cierta burbuja de protección. Y claro, el problema es cuando salimos de esos espacios que podemos creer algo más seguros y entramos a otros. Entonces, ahí uno teme el posible acoso, sobre todo cuando nuestra expresión de género —que a veces puede ser más masculina y otras, más femenina— les revela que uno es gay. Cuando uno es más femenino, todavía hay gente a la que le incomoda y que por esta razón puede agredirte.

No son tantos los episodios de discriminación que he vivido. Pienso en la época escolar, cuando, aunque no admitía ser gay, habían otros niños que hacían muchas bromas sobre mí. En el colegio, también recuerdo en la secundaria a un profesor hablando mal sobre un exalumno que apareció una vez en un diario como una de las personas que desfilaba en la marcha del orgullo. Creo que esa fue la época más difícil, en la que en mi caso me aislaba mucho de las personas y me comportaba distinto con cada entorno en el que me encontraba. Solo en las noches en mi cama era yo.

Luego, en la época universitaria escuchaba a profesores discursos antiLGBTIQ+ disfrazados de defensa de la familia. Luego de eso, pues recuerdo episodios específicos en Lima como al buscar un departamento con mi pareja y que algunos nos negaban el alquiler. También recuerdo algunas burlas en las calles.

Volviendo al tema del éxodo de profesionales en Perú, me podría ver como parte de ese grupo, pero no solo por la homofobia, sino porque veo muchos problemas sociales en los que no logramos avanzar. Además, no tenemos una cultura democrática ni respeto por las libertades que son condiciones que permiten que uno pueda construir un mejor futuro.

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© Photo by Josè Maria Sava on Unsplash

¿Cual es la realidad de la comunidad LGBTI en tu país?

Aunque he expresado lo anterior y sin ánimo de victimizarme o victimizar al colectivo —como muchos antiderechos intentan siempre acusar—, afirmo que no es fácil para las personas LGBTIQ+ vivir en Perú. La realidad es que organizaciones que promueven los derechos de la comunidad han mostrado en reportes cómo en planes de seguridad distritales aún ponen como problemática a las personas trans, a quienes se les busca “erradicar” como si de un mal se hablara.

Hay personas que intentan invisibilizar la violencia hacia la comunidad LGBTIQ+ porque no hay muchos estudios con información estadística que muestren esta problemática. Ignoran que es un tema muy difícil de abordar en estudios de públicos en una sociedad tan conservadora como el Perú. De igual forma, encontramos testimonios en los pocos estudios que hay o en reportajes periodísticos sobre familias que botan a sus hijos por ser gais, lesbianas, trans.

Diego Ato
Diego Ato

¿Eres periodista de profesión, has sufrido discriminación en el ámbito laboral?

Soy comunicador y he trabajado en periodismo más desde proyectos digitales con amigos y otras personas cercanas. Así que, por ese lado, me he encontrado con un grupo de personas con quienes compartimos el respeto por la diversidad y las libertades de las personas. 

¿A qué clase de violaciones de los derechos humanos están expuestas las personas LGBT?

Las personas LGBTIQ+ están en expuestas a muchas vulneraciones en las distintas etapas de su vida. En la escuela, pues muchos son víctimas del bullying de otros compañeros, quienes a veces pueden ser validados por profesores que promueven la homofobia a través de comentarios en clase. Este es un tema del que muchos no quieren hablar y prefieren discutir sobre las vulneraciones solo cuando ya somos adultos, como si no hubiesen niños LGBTIQ+. Así es que desde pequeñas las personas LGBTIQ+ se ven afectadas en el libre desarrollo de su personalidad.

Las personas LGBTIQ+ no pueden mostrarse como son en diversos ámbitos, ya sea en el familiar, el laboral y en otros espacios sociales. Sí lo hacen de manera abierta, pues es posible que sean discriminadas o incluso se intenta atentar contra su vida.

Aunque no es la idea de poner en orden quienes están más expuestas, me parece importante mencionar que son las personas trans quienes, lamentablemente, se suelen llevar la peor parte. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el promedio de vida de las mujeres trans en la región es de 35 años y por esa razón no hay muchas generaciones de mujeres trans mayores de los 30. Esto demuestra cómo son afectadas en su derecho a la vida e integridad personal.

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© Photo by naeim a from Pixabay 

¿Qué derechos reclama el colectivo gay que todavía no tenga?

En Perú, pues estamos muy retrasados en el avance por la inclusión y respeto por la diversidad. No tenemos matrimonio igualitario ni unión civil. Si se habla de estos temas inmediatamente salen grupos a decir que luego iremos por más, como con la adopción. Hablan de nosotros como si fuésemos delicuentes que queremos robarnos niños. Incluso en personas que supuestamente nos aceptan, no lo hacen cuando siguen teniendo miedo de nosotros al pensar que ser gay o ser lesbiana es aprendido y lo pueden aprender sus hijos. La idea en ellos es que sigue estando mal ser gay o lesbiana.

Si pensamos en casos conocidos, aún Ricardo Morán (personaje público peruano que se convirtió en papá de gemelos que nacieron por vientre subrogado, nota de la redacción) sigue luchando para que sus hijos puedan ser inscritos en el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec).

¿Cree que en nuestra región se ha avanzado en los derechos de los transexuales?

Creo que hay avances, pero como mencioné hace un momento, se siguen llevando la peor parte. Recuerdo que cuando leí el Informe sobre Personas Trans y de Género Diverso (2020) de la CIDH pude ser más consciente de lo que observaba en la realidad sobre las mujeres trans. La mayoría de ellas encuentra un círculo de vulneraciones de la que es difícil salir. Muchas son expulsadas de sus hogares porque sus familias no las aceptan, lo que las lleva a abandonar la escuela y a perder muchas oportunidades de superación y laborales posteriores. En cuanto a la salud, también sucede que en ocasiones la descuidan porque prefieren no acceder a los servicios públicos por temor a ser discriminadas por el personal. Luego vemos que seguimos contando con policías y personal de serenazgo que siguen discriminando a las personas LGBTIQ+, en especial a mujeres trans.

Gran parte de esta discriminación se genera al no ser reconocida su identidad de género en un documento nacional de identidad, que luego lleva a las personas trans a ser vistas con sospecha, como delincuentes y farsantes, cada vez que alguien le pide este documento para algún trámite.

Hasta ahora en Perú no se reconoce la identidad de género y solo ha sido reconocida en ocho países de la región: Argentina, Bolivia, Colombia, Panamá, Chile, Ecuador, Uruguay y algunos estados de México.

Diego Ato
Diego Ato
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© Photo by Toni Reed on Unsplash

¿Es posible cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona?

Con respecto a la orientación sexual, no es posible cambiarla. Tratar este tema inmediatamente me lleva a pensar en las terapias de conversión, que son torturas que han sufrido voluntaria o involuntariamente muchas personas gais, lesbianas y bisexuales. Implica creer que la orientación sexual es aprendida y que somos así porque lo vimos en la televisión, en el cine, en un amigo o familiar gay. Es algo que ya muchos lo han dicho: evidentemente la mayoría de gais y lesbianas lo somos habiendo crecido en hogares heterosexuales. Con respecto a la identidad de género —incluso leyendo mucho sobre el tema, lo que comentaré es sobre lo que comprendo y no sobre mi propia experiencia—, entiendo que al ser una vivencia interna e individual del género, diferenciándolo del sexo biológico, puede haber ciertas variaciones en la historia de vida de una persona, pero no como algo que podemos cambiar involuntariamente en una persona trans para acomodarla a lo que nosotros queremos.

¿Por qué es tan difícil el proceso de revelar la orientación sexual?

No tiene por qué ser difícil, pero lo es para muchos cuando siempre han escuchado que está mal ser gay, lesbiana o bisexual, que son personas enfermas o que están viviendo en pecado. Si han escuchado durante toda la niñez y la adolescencia de gente que creen que eso está mal, va a ser difícil revelar la orientación sexual porque probablemente supondrá romper relaciones con estas personas. Es también batallar con las ideas que nos han llegado en todo momento y que quizás nos volvieron homofóbicos siendo gais.

Hace algunos días el Tribunal Constitucional peruano rechazó la demanda de la congresista Susel Paredes para inscribir en el Reniec matrimonio con su esposa en el extranjero. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Me parece lamentable, pero es lo que se esperaba del Tribunal Constitucional (TC). Creo que del anterior y del actual TC no se espera un fallo en favor de la igual en este aspecto. Para mí es una de esas veces en la que el Derecho o la legalidad no se corresponde con lo que realmente es brindar justicia o reconocer algo que ya existe, que es una familia. Luego uno puede entender por qué en ocasiones hay colectivos LGBTIQ+ que en las búsqueda del reconocimiento de derechos son fácilmente captados por discursos o políticos que les prometen avances, mientras tienen planes para debilitar otros aspectos de la democracia y el Estado de derecho. Para personas que nunca encuentran justicia o que se les mantienen como de segunda clase, es un poco más complejo convencerlas de la defensa de las instituciones democráticas.