DERECHOS TRANS
Sobre la Ley Trans

Transgender flags

Creator: Ted Eytan / Creative Commons

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La controvertida Ley Trans impulsada por el Ministerio de Igualdad es un reconocimiento a la libertad y el derecho de cada individuo de sentir y expresar su identidad de género, de acuerdo con sus sentimientos más íntimos. En ese sentido, es una ley absolutamente liberal que defiende los derechos básicos de una comunidad que ha sido discriminada hasta hace relativamente poco. De hecho, la transexualidad, ha sido enfermedad hasta 2018 que la retiro la OMS.

El borrador de la norma permite a las personas la libre autodeterminación de género, que supone que cualquier persona puede cambiar su nombre y sexo en el registro civil solo con una declaración expresa, a partir de los 16 años. El conflicto generado deriva, no del reconocimiento de los derechos de las personas transicionadas a ser tratadas y reconocidas desde su género sentido, sino en el “mecanismo” para acceder al cambio registral desde el género de reconocido al género sentido.

Eva Díaz, CEO Appogeo Digital & #FemaleForward ambassador
Eva Díaz, CEO Appogeo Digital & #FemaleForward ambassador

Desde organizaciones LGTBI se defiende que cualquier persona que no esté conforme con su sexo reconocido pueda solicitar el cambio en el registro civil sin ningún tipo de tratamiento ni psicológico ni fisiológico. Desde ciertos sectores del feminismo se argumenta que esa “libre reasignación de género” es una perversión del concepto de género, ya que si cualquiera podemos definir en cualquier momento que somos, el concepto de mujer como ente y ser desaparece y toda la lucha del feminismo por reconocer los derechos de la mujer se evapora ya que deja de existir el género femenino como algo estable.

¿Cuál es el proceso actúa para una reasignación de género? Cambiar el nombre y el género de forma oficial, requiere un año de revisión por un psicólogo especializado y dos años de hormonación continuada como muestra de “constancia en el propósito”. Al final del mismo, se emite un documento que indica que la persona no tiene ningún trastorno psicológico que desaconseje la transición y se promueve el cambio.

La realidad de un proceso de transición de identidad de género, basado en mi experiencia real es:

  1. Cuando un niño o una niña nace, empieza a tener evidencias de un desalineamiento (disforia) entre su género reconocido y el género sentido en edades tempranas. Pero llegar al convencimiento de que lo que siente realmente es disforia de género requiere un proceso interior complejo que necesita apoyo intenso y prolongado de su entorno familiar y de psicólogos especialistas.
  2. Existe un amplio espectro de situaciones mentales que pueden llevar a una persona a creer que desea un cambio de identidad, sin que este sea real. Desde problemas de aceptación en la infancia, hasta desviaciones sexuales de morbo generado por vestir ropas del género opuesto. Está demostrado que una transición errónea genera frustración, depresión y en muchos casos suicidios
  3. Empezar una vida como mujer cuando has sido educado como hombre, o viceversa, no es un asunto tan simple como cuál es mi nombre y si uso corbata o tacones. Debes deconstruir toda la educación que has recibido de acuerdo con el género reconocido e iniciar un aprendizaje desde el género sentido. Hacer ese viaje “en soledad” es imposible. El apoyo psicológico es básico.
  4. Pensar que una persona decide transicionar de género y mantener su cuerpo y su aspecto físico en el modo “original” no niego que exista, pero es un porcentaje mínimo. La inmensa mayoría de personas transicionadas, deseamos vernos y sentirnos en nuestro nuevo género.
Eva Díaz, CEO Appogeo Digital & #FemaleForward ambassador
Eva Díaz, CEO Appogeo Digital & #FemaleForward ambassador

El proceso es rígido y debería ser más flexible en sus tiempos porque no todas las personas presentan la misma seguridad para hacer la transición. Necesitamos especialistas más formados y con más capacidad para ayudarnos. Sí, necesitamos que el apoyo se extienda a nuestro entorno porque nuestras familias, nuestros amigos también necesitan entender. Necesitamos que los procesos relacionados con el aspecto físico estén más y mejor soportados por la Seguridad Social.

Pero pensar que una persona no requiere esa atención y soporte o demanda los tratamientos fisiológicos necesarios para sentir armonía entre su cuerpo y su género tiene poco de real.

O asumir que hombres usaran el mecanismo de cambio de género sin supervisión por el simple hecho de obtener ventajas en la sociedad, tampoco es muy real.

Mientras, la realidad seguirá sin cambiar y a las personas con un problema de identidad de género les seguirá siendo igual de complejo ejercer su libertad a vivir y sentir como desean. Porque legislar no es redactar “buenismos” sino resolver problemas para vivir libres.

Eva Díaz, #FemaleForward 2020 campaign
Eva Díaz, #FemaleForward 2020 campaign

Eva Díaz, embajadora de #FemaleForward, formada en Ingeniería Mecánica y con más de 20 años de experiencia en senior management en el sector de la consultoría; comprometida con la sociedad y su entorno en temas tan relevantes como la igualdad de género, la diversidad y el impacto de la tecnología en la sociedad y la empresa.  Nacida en 1962, completó su proceso de transición de identidad de género en 2015, pudiendo mantener su actividad profesional y personal durante este proceso y convirtiéndose en un referente de mujer transicionada y directiva.