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Unión Europea
El 2021, año de transición en la Unión Europea, pero deja buenas perspectivas para el año 2022

CoFoE Joint Statement
CoFoE Joint Statement © PhotoEuropean Commission

El 2021 ha sido un año de transición en la Unión Europea, después del importante año 2020 en donde se adoptaron relevantes decisiones de alcance federal como el Plan de Recuperación y el Fondo Next Generation, la compra y distribución de material sanitario y de las vacunas contra el COVID- 19,  que está siendo un éxito, a pesar de la sexta ola; y la duplicación del Marco Financiero plurianual 2021-2027.  Estas medidas, si bien fueron adoptadas en el año anterior, han tenido repercusión y especial incidencia, ya que su aplicación y puesta en funcionamiento se ha dado a lo largo de este presente año. A ellas se les ha sumado la aprobación y puesta en marcha del Certificado Covid-19 de mayo de 2021, el cual no solo está siendo empleado para viajes dentro del Espacio Schengen entre Estados Miembros, sino también dentro de los estados como medida para controlar la expansión del virus, y se ha convertido en un referente internacional.

En el ámbito internacional, además se ha dado un refuerzo de la presencia de la UE en el mundo, también, en parte, como consecuencia del papel que está jugando en la distribución de vacunas a nivel mundial, a través del mecanismo Covax. También, a lo largo de este año, hay que destacar la aplicación de la ampliación de la noción de autonomía estratégica aprobada en el Consejo Europeo de octubre de 2020, y las nuevas decisiones en torno a las sanciones en materia de derechos humanos y, posteriormente, la salida de Afganistán y la presentación del Strategic Compass por el Alto Representante, Josep Borrell, en el mes de noviembre, lo que implica una propuesta para el desarrollo de la Política Común y de Seguridad y Defensa para los próximos 4 años que se espera que se apruebe en marzo de 2022.

Está pasando desapercibida en España, pese a tener gran trascendencia, y esperemos que más en el año 2022, la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE), la cual fue convocada mediante la Declaración Interinstitucional, firmada en el Parlamento Europeo el 10 de marzo de 2021, tras un retraso de un año, como consecuencia de la pandemia y de la falta de acuerdo entre las tres Instituciones Europeas (Parlamento Europeo, Comisión Europea y Consejo de la UE) sobre la presidencia de la misma. La convocatoria de la CoFoE fue posible gracias a la propuesta portuguesa de que fuese presidido por las tres instituciones mencionadas anteriormente, la cual desbloqueo el problema inicial, y permitió la puesta en marcha de la misma. Pero, sin embargo, ha llevado a una serie de dificultades en su funcionamiento, además de retrasos, ya que siempre es más difícil una dirección a tres que una dirección única.

Next Generation
Next Generation © Photo European Commission

La importancia de la Conferencia radica en que, por primera vez, los representantes de las instituciones y los representantes de la sociedad civil y ciudadanía trabajamos juntos con objeto de debatir y acordar posibles mejoras de reforma de la Unión Europea, teniendo en cuenta los avances federales adoptados a lo largo del año anterior. Este es un ejercicio inédito que se celebra de forma pionera en la Unión Europea y, probablemente, en sus Estados Miembros. Asimismo, habrá que diferenciarlo claramente de la Convención Europea donde únicamente los representantes de la democracia representativa, es decir, los representantes de las instituciones, elaboran las propuestas de reforma de los Tratados.

Sin embargo, esta Conferencia, que según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, iba a ser en pie de igualdad entre los representantes de las instituciones y de los ciudadanos y la sociedad civil no se ha reflejado del todo, ni en su composición ni en su funcionamiento. Esto se debe principalmente a que el Board o Comisión Ejecutiva de la CoFoE, formado por los tres copresidentes, tiene los máximos poderes; y el Pleno de la Conferencia, formado por 449 miembros, los asientos no están repartidos en pie de igualdad, como así se prometía. Solamente un tercio del Pleno corresponde a los representantes de la ciudadanía y la sociedad civil, siendo el resto ocupados por representantes de las instituciones europeas, nacionales y regionales o locales.

A mi juicio tampoco está funcionando bien, de momento, la designación de los presidentes de los grupos de trabajo de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, donde ocho de los nueve están presididos por las instituciones, y designados por el Board. Tampoco lo están haciendo los Paneles Ciudadanos, los cuales iban a ser elegidos de manera aleatoria siguiendo unos criterios de representatividad, aunque parece ser que finalmente han sido designados como ocurre en algunas muestras para la confección de encuestas. Algo similar ocurre con la Plataforma Digital Multilingüe, la cual no acaba de funcionar adecuadamente. 

European Parliament
European Parliament © European Parliament

En todo caso hay que recordar que el proceso de construcción europea no lo realizaron ciudadanos aislados, elegidos por sorteo, sino que lo realizaron movimientos formados por asociaciones fuertes, como por ejemplo el Movimiento Europeo, nacido en el Congreso de la Haya de 1948, o la Unión Europea de Federalistas, nacida unos años antes. Ambas asociaciones estaban formadas por personas a favor de la federación europea y que entendían que para que no hubiese más guerras entre europeos era necesaria la construcción de la Europa por encima de los estados, bajo la consigna de que “no hubo Europa y tuvimos la guerra”.

A pesar de estas dificultades y de la poca repercusión que está teniendo en la opinión pública, y especialmente en la española, entendemos que la misma es un ejercicio impresionante  de diálogo que va a tener consecuencias en la profundización del modelo político europeo a través de la convocatoria de una Convención Europea en la cual se profundice la lógica federal a través de la reforma de los Tratados.

En este sentido, es significativo destacar el programa del Gobierno Alemán, conocido también como gobierno semáforo, de fortalecer al Parlamento Europeo y su derecho de iniciativa legislativa, así como dar un apoyo a las listas trasnacionales para las próximas elecciones europeas. Al igual que la elección a través del Speakechen Kandidaten que en definitiva es la elección del presidente de la Comisión en las elecciones por parte del Parlamento Europeo teniendo en cuenta los resultados electorales. En tercer lugar, la necesidad de ampliar la votación por mayoría cualificada en el seno del Consejo.

Ursula von der Leyen
Ursula von der Leyen, President of the European Commission © Photo European Commission

Más adelante señalan los alemanes que “quieren incrementar la soberanía estratégica de Europa”, lo que implica aumentar la propia capacidad de actuar en un contexto global y en áreas estratégicas importantes como, por ejemplo, el suministro de energía, salud, importación de materias primas, tecnología, entre otros. Por ello estamos seguros de que, al confirmarse la posición alemana, el éxito de los importantes avances en la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en un sentido federal, será mayor. Por tanto, el nuevo Gobierno semáforo de Alemania, más allá de otras consideraciones, es una gran oportunidad.

¿Cuál sería el contenido mínimo de que lo que deben recoger las conclusiones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa al final de sus trabajos, y que serán las materias que abran la Convención Constitucional que proponen los alemanes en su programa? A mi juicio, al menos, tendrá que tener siete grandes temas: 1) Valores, Democracia y Derechos Humanos, entre ellas la reforma del artículo 7 de Tratado de la Unión Europea; 2) La Unión Bancaria y Fiscal ; 3) La ampliación de las competencias sociales y, en definitiva, la incorporación del Acuerdo de Oporto de mayo de 2021; 4) La puesta en marcha de la Unión Europea de la Salud; 5) La Política Exterior, vecindad, defensa y, especialmente, la superación de la unanimidad en política exterior; 6) Migraciones 7) y, posiblemente, los instrumentos de la lucha contra la despoblación.

Por último, creemos que se van a dar pasos decisivos en la lógica federal, ya que entendemos que hay un acuerdo entre las principales fuerzas políticas del Parlamento Europeo, entre los gobiernos de los Estados Miembros, especialmente los del cuadrilátero (Alemania, Francia, Italia y España) que suponen casi el 60% de la población de la UE; los interlocutores sociales, las regiones y, sobre todo, la percepción de la sociedad civil. Los últimos Eurobarómetros nos muestran  que existe un deseo persistente de una profundización federal en los campos a los que acabo de hacer referencia.