INDUSTRIA
Vinos árabes: Oasis de libertad

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Son fruto de la tradición cristiana copta o judía, de las costumbres importadas de los países colonizadores, especialmente Francia, de las demandas de los turistas o del valiente emprendimiento de un puñado de empresarios. El vino en los países árabes del arco mediterráneo es parte inherente a su cultura, usos y costumbres.

Ni la elevadísima fiscalidad que soportan, ni las trabas burocráticas que las autoridades nacionales tejen a la hora de plantar viñedo o poner en marcha una bodega, ni el consumo circunscrito a una minoría de bares y restaurantes, ni tan siquiera la violencia desatada, eso sí en pocos casos, contra las haciendas y el cultivo han servido para frenar un producto que es, ante todo y, sobre todo, esencia mediterránea y oasis de libertad.

Argelia, que llegó a ser quinto productor mundial en 1935 con 400.000 hectáreas y 18 millones de hectolitros, y abastecía a Francia y otros países europeos, continúa siendo el líder con 70.000 hectáreas y 57,4 millones de litros. Siete Denominaciones de Origen, como Les Côteaux de Tlemcen, dan idea de la importancia del sector. Variedades de origen francés se han adaptado a su geografía y gustos: Cariñena, Cinsault, Garnacha, Alicante Bouschet, Cabernet Sauvignon o Pinot Noir son algunas de las variedades más comunes.

Grands Crus de L´Ouest, del emprendedor Rachid Hamamouche, es una de las grandes joyas argelinas con cepas, fruto de la colonización francesa, con más de 60 años. El buen hacer de Anissa Djani, enóloga formada en Burdeos, es clara seña de identidad en sus famosos Cuvée de Tlemcen.

Marruecos es tierra de grandes vinos y buena parte de su éxito radica en Le Celliers de Mèknes, en la ciudad de Mequinez, que abarca casi el 85% de la producción del país. Empresa creada en 1964 por Brahimi Zniber, la hacienda se extiende sobre 2.400 hectáreas en un área nacida para el cultivo de la vid y el olivo.

En la Denominación de Origen Côteaux de l´Atlas, única del país, se elaboran vinos con variedades como Merlot, cabernet Sauvignon y Syrah y un excelente vino de maceración carbónica como el Beauvallon, elaborado con Cariñena y originales aromas a incienso y sándalo.

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Famosos en el vino

Grandes de la enología como Alain Graillot, alma mater de Croze Hermitage en Francia, triunfan con su Tandem, un vino elaborado con syrah 100% cerca de Mequinez, o famosos como Gérard Depardieu, en la bodega que lleva su nombre en Guerrouane y elabora un excelente vino de garnacha denominado Lumière.

También se extienden por el país grandes grupos como el francés Castel con un millar de hectáreas en Mequinez para elaborar el Domaine Sahari, con Cariñena, Syrah y Garnacha. O la empresa Thalvin, que data de 1927, y cuenta con 250 hectáreas de propiedad y 800 más con uva adquiridas a pequeños viticultores, al sur de Rabat.

En Túnez, Les Vignerons de Carthague, bodega nacida en 1948 de la unión de 9 cooperativas, es uno de los grandes símbolos de la región. El despegue se produce hace 15-20 años gracias a Belgacem D’Khili, enólogo formado en Montpellier, con vinos amparados en la denominación de origen Mornag.

Domaine Shadrapa, del grupo francés Castel, cuenta con la enóloga española Pilar Rodrigo, formada en Requena (Valencia), como uno de los grandes activos. Tienen 250 hectáreas en Medjerde y desde 2004, año en que echa a andar, ofrece sus vinos en los restaurantes del Puerto de Túnez y lugares de recreo. El 70% de los vinos tunecinos, 14.000 hectáreas que producen 3,5 millones de litros, adscritas a 7 denominaciones de origen, se beben en el país y se vinculan al turismo.

Domaine Neferis data de 1893 y cuenta con 220 hectáreas de variedades como Chardonnay, Viognier y Pedro Ximénez en blancas y Cariñena y Syrah en tintos o Domaine Kurubis, con 22 hectáreas en la Denominación Mornag, con variedades como Syrah, Merlot o Monastrell o blancas como Chardonnay y Moscatel.

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En un sitio de gran trascendencia histórica como el Valle de la Bekaa nacen los mejores vinos de El Líbano, 10 millones de botellas elaboradas por medio centenar de bodegas con el liderazgo productivo de esta región que abarca el 90% de la producción nacional, Château Musar lidera la gran calidad de los vinos que se hacen en el país y también son conocidos Château Kefraya o Château Ksane. Variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Cinsault, Cariñena o Garnacha conviven con uvas autóctonas como las blancas Obaideh y Merwah.

Coptos y judíos encabezan la elaboración de vinos en Egipto con una gran bodega como Domaine de Gianaclis que se extiende sobre 170 hectáreas al norte de El Cairo y elabora vinos con el nombre de Omar Khayyan, matemático y poeta del vino nacido en el norte de Irán en el siglo XI. Chez Kouroum, que data de 1930, elabora 2 millones de litros entre los que destaca el uso de la variedad autóctona Bannati.

En Siria destaca Domaine de Bagylus, puesto en marcha en 2006 por los hermanos Karim y Sandro Saadé, con 20 hectáreas a 900 metros de altitud. Jordania cuenta con solo dos bodegas: Omar Zumot´s, con su vino Saint George, y Haddad con Mount Nebo. Y Palestina, con más de una decena de bodegas, cuenta con Cremisan Winery, fundada por los salesianos en 1885 o Nadim Khoury, que abrió una cervecería y después una bodega en Taybeh. El país ofrece 21 variedades autóctonas. Vinos todos con aromas mediterráneos.