Unión Europea
La generación de la doble crisis

En España, Italia y Portugal, la aceptación de la democracia está disminuyendo en la Generación Y
Menschenschlange vor einem spanischen Arbeitsamt
Eine Menschenschlange vor einem spanischen Arbeitsamt © picture alliance / AP Photo | Daniel Ochoa De Olza

Con motivo de la Cumbre Social de la UE en Oporto (Portugal), la Fundación Friedrich Naumann de Madrid y el think tank español EsadeEcPol señalan en un estudio transfronterizo la inseguridad económica y la consiguiente radicalización de las actitudes políticas entre los jóvenes del sur de Europa.

La "generación de la crisis doblemente castigada", es decir, la generación cuyos miembros nacieron entre 1985 y 1995, ha pasado por dos crisis globales a la vez en el curso de su educación e integración en el mercado laboral: A la crisis de la deuda (del euro), que golpeó con toda su fuerza al sur de Europa hace una década y que sigue resonando hasta hoy, le sigue otra crisis económica existencial como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, esta generación está materialmente peor que la anterior en los países examinados, España, Italia y Portugal: Por ejemplo, se incorpora al mercado laboral con unos ingresos inferiores a los de la generación anterior a la crisis de la misma edad (los nacidos entre 1975 y 1984). Este no es el caso de Alemania, por ejemplo, que sirve de referencia en el estudio.

El estudio muestra tasas globales más bajas de empleo, emancipación, propiedad de la vivienda, fecundidad y riqueza potencial. Una brecha que tiene un impacto especialmente negativo en las personas sin estudios superiores, que se encuentran en una peor posición en la mayoría de los indicadores. Lo que esto significa en términos concretos para los jóvenes en su vida cotidiana se retrata de forma impresionante en el documental que acompaña al estudio, que da la oportunidad de hablar a jóvenes protagonistas de España, Italia y Portugal.

Una menor tasa de empleo provoca más insatisfacción con la democracia

En España, los datos de empleo sugieren que las disparidades socioeconómicas están aumentando con la actual crisis económica: El empleo disminuye más entre la generación post-crisis sin estudios universitarios que durante la recesión de 2008-2014. Esto es un caldo de cultivo para los partidos populistas de derecha e izquierda.

En Italia, la decadencia de las instituciones llevaba décadas en marcha: la crisis de 2008 a 2012 golpeó un sistema de partidos que ya se había derrumbado a principios de los años noventa. En este periodo surgieron nuevos movimientos, algunos de ellos populistas, que hoy son capaces de obtener una mayoría y hacen tambalear la democracia y el Estado de Derecho tanto desde la izquierda como desde la derecha.

En Portugal, mientras tanto, el partido "Chega" está aprovechando el caldo de cultivo existente para el populismo. La percepción pesimista de las oportunidades profesionales y de la seguridad financiera está provocando un mayor descontento con la democracia y un deseo de mayor redistribución de la riqueza en los países del sur de Europa examinados.

Trailer del documental

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La distancia entre la política y la población es una puerta de entrada para las ideas populistas en todos los países examinados

Sin embargo, las actitudes políticas y la satisfacción con la democracia de la generación post-crisis difieren considerablemente en los distintos países del sur de Europa. En el caso de España, por ejemplo, esto lleva a cuestionar el consenso constitucional básico por primera vez desde la dictadura de Franco. El estudio cita la interacción entre la creciente brecha entre las generaciones y el contexto específico de cada país como explicación de las diferencias. Sin embargo, es común en todos los países el deterioro gradual de la relación entre la política y el soberano. Los partidos populistas que ofrecen explicaciones sencillas a los retos sociales, económicos y políticos están sacando provecho político de ello y, en toda Europa, suponen una amenaza para la democracia pluralista y liberal, que debe ponerse al servicio de las generaciones futuras.

Introducir reformas o exacerbar las divisiones. ¡Promover la igualdad de oportunidades!

La crisis actual está cambiando el panorama socioeconómico en toda Europa y golpea con dureza a los grupos desfavorecidos, sobre todo a los jóvenes. Para contrarrestar las tendencias divisorias de la sociedad, es necesario poner en marcha urgentemente reformas en cuatro ámbitos clave:

1.) Un estado de bienestar orientado hacia la igualdad de oportunidades y reformas en el sector educativo, que debe preparar mucho mejor a los jóvenes para los retos de la vida laboral.

2.) Un mercado laboral que no proteja primero a los de dentro, sino que permita a los de fuera un mejor acceso al mercado laboral. La reducción de los contratos laborales de duración determinada y las oportunidades de formación continua son también esenciales para una mejor tasa de empleo.

3.) ¡Facilitar la planifiacción familiar! Tanto una mejor conciliación de la vida laboral y familiar como programas de educación infantil son tan importantes como la flexibilidad de los horarios de trabajo y los permisos parentales.

4.) Los sistemas de pensiones necesitan urgentemente reformas de gran calado; esto incluye un factor de sostenibilidad y la participación de los fondos de pensiones personales en el sistema de pensiones (participación del fondo en el sistema de reparto).

 

Hoy y mañana, la Cumbre Social de Oporto (Portugal) debatirá cómo la UE puede ser más justa, inclusiva e igualitaria en cuanto a oportunidades para 2030. Con unas tasas de desempleo juvenil que rondan el 37% en España, el 33% en Italia y el 23% en Portugal, un enfoque común de la UE para mitigar el impacto social de la pandemia de coronación en los jóvenes es una de las principales prioridades. En 2017, en Gotemburgo se establecieron por primera vez los principios básicos para reforzar la dimensión social en la UE para una mayor justicia social, empleo, no discriminación, intercambio social y oportunidades educativas. Una política con visión de futuro debe abrir perspectivas y utilizar incentivos para despertar el sentido de responsabilidad y el potencial de los jóvenes, "sin dejar a nadie atrás", como se ha propuesto la actual Presidencia portuguesa del Consejo.

El estudio completo para descargar

  • Estudio "Generación de la doble crisis"