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Reshape Europe
El futuro del nearshoring y el comercio entre la UE y México

México tiene una oportunidad histórica. El crecimiento del comercio y la inversión entre ambas regiones depende de cómo se adapten los líderes políticos a este modelo operativo y de la ratificación del acuerdo comercial.
Der für eine funktionierende Wirtschaft zuständige Vizepräsident der Europäischen Kommission und EU-Kommissar für Handel, Valdis Dombrovskis, der Hohe Vertreter der Europäischen Union für Außen- und Sicherheitspolitik, Josep Borrell, und die EU-Kommissarin für internationale Partnerschaften, Jutta Urpilainen, sprechen auf einer Pressekonferenz zur Vorstellung einer neuen Agenda für die Partnerschaft der EU mit Lateinamerika und der Karibik

Der für eine funktionierende Wirtschaft zuständige Vizepräsident der Europäischen Kommission und EU-Kommissar für Handel, Valdis Dombrovskis, der Hohe Vertreter der Europäischen Union für Außen- und Sicherheitspolitik, Josep Borrell, und die EU-Kommissarin für internationale Partnerschaften, Jutta Urpilainen, sprechen auf einer Pressekonferenz zur Vorstellung einer neuen Agenda für die Partnerschaft der EU mit Lateinamerika und der Karibik

© picture alliance / EPA | OLIVIER HOSLET

El valor estratégico de América Latina y el Caribe ha aumentado para la Unión Europea (UE) desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Políticamente, los gobiernos latinoamericanos son relevantes al momento de votar resoluciones sobre Rusia en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Económicamente, América Latina, al igual que Rusia, cuenta con materias primas como gas natural y petróleo, entre otras, que abastecen a la UE. Estratégicamente, la UE ya importa materias primas de América Latina, claves para la transformación verde de las economías europeas.

En 2022, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que América Latina es la región que mejor encaja con Europa. El Acuerdo de Asociación Mercosur-UE y la modernización de los acuerdos comerciales con Chile y México deberían tener una alta prioridad económica y política, ya que supondrían una "profundización estratégica de la UE" en relación con América Latina.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Unión Europea, América Latina no es un socio comercial clave. Brasil y México ocupan los puestos 11º y 13º, respectivamente, y representarán el 1,6% y el 1,4% del comercio exterior de la UE en 2021. En muchos países latinoamericanos, la UE ha sido superada por China, que se ha convertido en el primer socio comercial de la región en bienes. A pesar de ello, la UE sigue siendo el líder en inversión en la región; Brasil (3%) y México (2%) recibieron la mayor Inversión Extranjera Directa (IED) de la UE.

En el caso de México, el país se ha centrado -y beneficiado- en el Acuerdo Comercial Estados Unidos-México-Canadá (USMCA), así como por el desplazamiento de las cadenas de suministro manufactureras de Asia a América, lo que comúnmente se conoce como nearshoring. Mientras que el 50% de la inversión retirada de China se ha trasladado a Vietnam, México representa sólo el 5% de esta inversión. Aunque el país no está a la vanguardia del nearshoring, las consideraciones geopolíticas podrían abrir una nueva oportunidad para mejorar las relaciones comerciales entre México y la UE.

Nearshoring, Friendshoring y los retos para México

Aunque el país no está a la vanguardia en el nearshoring, las consideraciones geopolíticas podrían abrir una nueva oportunidad para mejorar las relaciones comerciales entre México y la Unión Europea. La pandemia, el contexto cambiante de China y la guerra en Ucrania abren una oportunidad única para que México atraiga inversiones y fortalezca sus relaciones comerciales.

En lo últimos años, los factores políticos han tomado relevancia al momento de decidir dónde invertir. Esto está provocando un aumento del llamado friendshoring, es decir, la conversión de las cadenas de suministro de los países industrializados que obtienen una mayor proporción de sus insumos de economías políticamente favorables. Al final, las diferencias políticas se convierten en un factor relevante en la medida en que los países comercian entre sí. Las empresas no eligen la ubicación de sus fábricas a partir de una lista de naciones aliadas, sino que incluyen cada vez más la geopolítica en sus cálculos de riesgo.

Como apuntó Michael Link MdB, Coordinador para la Cooperación Transatlántica en el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores en Alemania, México debe ser visto como un país que pertenece geográficamente a América del Norte y culturalmente a América Latina; tiene un papel relevante y único en el escenario internacional y, por tanto, en las relaciones transatlánticas.

Michael Link MdB, Koordinator für die transatlantische Zusammenarbeit

Michael Link MdB, Koordinator für die transatlantische Zusammenarbeit

© FNF

La cercanía a Estados Unidos, la infraestructura industrial que el país ha desarrollado en los últimos años, el USMCA y los otros 12 tratados internacionales firmados por México lo convierten en un destino natural para el comercio y la inversión. El crecimiento económico de México se basa en la exportación de bienes, servicios y la integración en cadenas de valor. Por ello, es importante mejorar las relaciones con la Unión Europea y diversificar el comercio y las inversiones más allá de Estados Unidos. A diferencia de otros tratados que México ha firmado con otros países, mejorar las relaciones comerciales con la UE significaría un compromiso compartido para trabajar juntos en temas como el cambio climático, derechos humanos, pobreza y la lucha contra la corrupción, temas de importancia crítica para el país.

Según la Delegación de la UE en México, el país se enfrenta a importantes retos para posicionarse en el mercado. La disponibilidad de fuentes de energía limpia que cumplan las necesidades de las empresas europeas se encuentra a la cabeza de la lista. Antes de la actual administración, México había avanzado hacia una reforma energética más sostenible y allanado el camino para el mercado de las energías limpias. Sin embargo, la legislación actual no promueve las energías limpias a nivel federal, lo que supone un retroceso en el avance hacia una transición más verde. Otro reto clave es la disponibilidad de mano de obra cualificada, las empresas demandan más trabajadores especializados de los que hay disponibles. Los programas duales, como los que llevan a cabo empresas alemanas en México en colaboración con instituciones educativas, y las becas Erasmus Mundus han mostrado un camino a seguir en este sentido.

La seguridad infraestructural y los marcos institucionales siguen siendo un reto que no ha abordado el gobierno federal mexicano. Para atraer más inversiones, algunos gobiernos estatales y municipales han tomado la iniciativa de promover por su cuenta los avances gubernamentales en materia institucional y de infraestructura en viajes internacionales y comerciales a Asia y Europa, como lo fue la feria comercial Hannover Messe.

A pesar de los retos y de otros factores como la impunidad y la violencia imperante en todo el país, la presencia de empresas en México se mantiene estable: la alemana ZG Group invirtió más de 194 millones de dólares en su planta de Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso, Texas, para ampliar su negocio de movilidad eléctrica en Estados Unidos. La misma empresa está fabricando componentes para vehículos híbridos y eléctricos en Coahuila y formando a estudiantes y empleados para que se conviertan en la mano de obra de la electromovilidad del futuro. La empresa danesa, Lego, ha ampliado su planta de Nuevo León para convertirla en la fábrica más grande de la compañía en el mundo, con una inversión de 507 millones de dólares y con el 90% de sus proveedores pequeñas y medianas empresas locales que se benefician de la expansión. El gigante estadounidense del juguete, Mattel, siguió sus pasos el pasado mes de abril.

Medidas urgentes para las relaciones comerciales y de inversión entre la UE y México

La tendencia del nearshoring continuará a medida que las empresas diversifiquen sus cadenas de suministro lejos de China. A nivel federal, México no cuenta con una estrategia de promoción de la inversión o el comercio. Sin embargo, a nivel local, varios estados ya están creando alianzas entre los sectores público y privado para atraer más inversiones. De los 32 estados mexicanos, seis están avanzando. Esta situación ofrece al país la oportunidad de impulsar la descentralización y beneficiar así al país.

Esto supone una gran oportunidad de crecimiento y fortalecimiento para las relaciones entre Unión Europea y México, país en donde empresas españolas, alemanas y francesas ya han empezado a expandirse. La inversión europea se ha concentrado en los sectores automotriz, aeroespacial, bebidas y farmacéutico; en total hay 19,080 empresas de la UE invirtiendo en el país. Expertos de México y la UE coinciden en que la ratificación del acuerdo comercial es fundamental para impulsar los procesos, promover las pequeñas y medianas empresas en México y permitir que las empresas de la UE cumplan la normativa medioambiental. Los elevados aranceles mexicanos en determinados sectores hacen que los productos europeos sean más caros en México y, por tanto, menos atractivos para los consumidores mexicanos. El nuevo acuerdo comercial haría que los productos europeos sean más competitivos en México, facilitando a los fabricantes y exportadores europeos la venta de sus mercancías en el país.

La celebración de un nuevo acuerdo modernizado enviaría una clara señal al mundo de que tanto México como la UE rechazan el proteccionismo. Además, México alinearía sus normas con las de la UE, lo que facilitaría a las empresas de la UE exportar a México y reforzaría las normas internacionales en materia medioambiental y de sostenibilidad. Asimismo, es previsible que se beneficien las empresas de los sectores de servicios empresariales y financieros, telecomunicaciones y transportes.

Además, el acuerdo comercial forma parte del nuevo Acuerdo Global UE-México, más amplio, que reforzará la cooperación y las reuniones periódicas de alto nivel entre México y la UE en los ámbitos de los derechos humanos, la seguridad y la justicia.