Chile
Los primeros 100 días del Presidente José Antonio Kast
Bettina Horst
Directora Ejecutiva Libertad y Desarrollo, Chile
Presidenta RELIAL 2022-2024
I. Introducción: las aprensiones frente a un gobierno de Kast
El 18 de junio se cumplieron los primeros 100 días del gobierno del Presidente José Antonio Kast. Para analizar lo que ha sido esta primera etapa resulta necesario encuadrar dicho análisis en la evolución de la política chilena durante la última década.
Más allá de la evaluación específica de las medidas adoptadas durante estos primeros meses, una de las interrogantes que acompañó su llegada al poder fue si efectivamente encabezaría un gobierno de extrema derecha o si, por el contrario, su administración se desenvolvería dentro de los marcos tradicionales de la democracia chilena.
II. El surgimiento del Partido Republicano y la reconfiguración de la derecha
El Presidente Kast, inicialmente militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y parlamentario durante 16 años en representación de ese partido, puso término a su militancia en 2016 para impulsar un nuevo proyecto político que, según sus propias definiciones, representara de manera más fiel los valores de la derecha.
La UDI había formado parte, desde el retorno a la democracia en 1990, de una coalición de centroderecha y representaba a un electorado que se identificaba más claramente con posiciones de derecha que con visiones de centro al interior de dicha coalición.
Hace una década, un grupo relevante de militantes, junto a José Antonio Kast, abandonó la UDI con el propósito de construir un nuevo referente político que interpretara de mejor manera el espíritu fundacional del partido, formando al Partido Republicano.
La creación y posterior crecimiento del Partido Republicano fue percibida como la aparición de una fuerza situada a la derecha de la derecha tradicional chilena. Desde sus inicios compitió electoralmente de manera independiente de la coalición histórica de centroderecha.
Su rápido crecimiento electoral reflejó el desencanto de ciertos sectores de la derecha con la orientación más centrista que habían adoptado los partidos tradicionales del sector.
A ello se sumaron las posiciones valóricas conservadoras del propio José Antonio Kast y de varias figuras relevantes del Partido Republicano, contribuyendo a instalar la imagen de un proyecto político asociado a un ideario conservador. Por ejemplo, en temáticas relativas a la protección de la vida del que está por nacer, la eutanasia y el matrimonio igualitario, el Partido Republicano ha tenido posiciones más conservadoras en el debate público que el de una derecha más liberal.
III. La elección presidencial y el concepto de “gobierno de emergencia”
Durante la campaña presidencial, la candidatura de Kast instaló con fuerza la idea de la necesidad de un “gobierno de emergencia”.
El diagnóstico apuntó a tres grandes crisis simultáneas: una emergencia laboral, caracterizada por el aumento del desempleo; una emergencia económica, derivada del estancamiento y las bajas tasas de crecimiento; y una emergencia en materia de orden público, asociada al avance del crimen organizado, el incremento de la violencia y una creciente sensación de descontrol respecto de la inmigración irregular.
Este relato logró conectar con las principales preocupaciones ciudadanas vinculadas al orden, la seguridad y las oportunidades económicas.
Kast resultó finalmente electo en segunda vuelta con el 58% de los votos. Cabe recordar que la candidata de la derecha tradicional obtuvo apenas algo más del 12% de los sufragios en la primera vuelta, finalizando en quinto lugar.
Bajo la lógica de un gobierno de emergencia, tanto el programa como el debate público evitaron abordar materias valóricas, permitiendo postergar las diferencias existentes entre los sectores conservadores y liberales de la derecha.
IV. La ampliación de la coalición política
De cara a la segunda vuelta presidencial —en la que se enfrentó a la candidata del Partido Comunista y exministra del gobierno del Presidente Boric—, Kast buscó ampliar su base de apoyo.
Ello permitió rearticular a diversos sectores que previamente habían coincidido en el 62% que votó rechazo al primer texto constitucional propuesto por la Convención Constitucional en 2022, cuyo contenido respondía a las posiciones de una izquierda dura y radical en el país, similar a la observada en otros países de la región bajo el nombre “Socialismo del Siglo XXI”.
El nuevo arco político no solo incorporó a la derecha y la centroderecha, sino también a sectores provenientes de la centroizquierda que se habían distanciado de las posiciones más radicales adoptadas por sus antiguos partidos.
Esta ampliación se reflejó posteriormente en la conformación del gabinete, donde participan representantes de distintas sensibilidades políticas, incluso ex Democratacristianos y Radicales, miembros de la Concertación, la coalición de centro izquierda que gobernó varias décadas, además de algunas de las figuras más relevantes que provienen de la centroderecha tradicional. Por ejemplo, los actuales ministros de Energía y de Agricultura integraron también el gabinete ministerial del segundo gobierno de la Presidenta Bachelet, gobierno de marcada tendencia socialista.
V. El complejo escenario económico y la caída inicial de la popularidad
Las condiciones económicas nacionales e internacionales en las que asumió el nuevo gobierno resultaron considerablemente más complejas de lo previsto.
La guerra en el Golfo de Ormuz y el fuerte aumento del precio del petróleo obligaron al gobierno a traspasar estos mayores costos a la economía local, generando un incremento cercano al 30% en el precio de los combustibles.
Si bien se implementaron medidas focalizadas de apoyo a distintos sectores de la economía y grupos de la población, el impacto político fue significativo y la aprobación presidencial cayó desde un 57% a un 36%.
El gobierno defendió esta decisión argumentando que, entre la responsabilidad y la popularidad, había optado por la primera.
Al mismo tiempo, las nuevas autoridades debieron enfrentar un escenario fiscal más deteriorado que el inicialmente previsto, acompañado de una economía estancada, aumento del desempleo y mayores restricciones presupuestarias. Las estimaciones de déficit fiscal de las autoridades salientes fue de -1,8% del PIB para este año, lo que fue corregido al alza por las nuevas autoridades aumentando a un 2,4%. Ello como consecuencia de una sobreestimación de los ingresos y subestimación de los gastos comprometidos por parte del gobierno anterior. En materia de empleo, la tasa de desempleo, si bien se ha ubicado durante los últimos 40 meses en cifras sobre el 8%, en meses recientes se ha empinado por sobre el 9%. En relación al crecimiento económico, las proyecciones iniciales para este año la fijaban en torno a un 2%, pero luego de trascurrido ya el primer semestre, es probable que la economía crezca más bien a tasas cercanas al 1,5%, lo que sería inferior al crecimiento de la economía durante el gobierno anterior.
Frente a una deteriorada situación fiscal, el gobierno ha tenido que implementar recortes del gasto público lo que ha tenido costos políticos, aun cuando dichas medidas contaban con respaldo general durante la campaña.
VI. La instalación del gobierno y el aprendizaje de la gestión
Una parte importante de las dificultades iniciales se explica por la ausencia de experiencia gubernamental del Partido Republicano.
La colectividad no participó de los gobiernos del Presidente Piñera, aunque algunas de sus figuras sí ocuparon cargos en dichas administraciones.
Si bien el gabinete incorporó dirigentes provenientes de la centroderecha tradicional, una parte significativa del equipo de gobierno carecía de experiencia previa en la administración del Estado.
Ello produjo dificultades durante la etapa de instalación y condujo a un proceso de aprendizaje acelerado que culminó con un ajuste ministerial apenas 69 días después de asumir.
Ningún presidente chileno había realizado un cambio de gabinete tan temprano desde el retorno a la democracia.
Desde entonces, los errores no forzados prácticamente han desaparecido.
VII. La agenda legislativa y las prioridades del gobierno
Las principales reformas impulsadas durante estos primeros 100 días responden, en gran medida, a los compromisos asumidos durante la campaña.
Los ejes centrales son el orden público, la seguridad y la reactivación económica.
A solo un mes de asumir, el gobierno presentó una ambiciosa agenda económica destinada a fortalecer la libertad económica, ámbito en el que Chile ha retrocedido durante los últimos años.
Entre las medidas destacan la reducción del impuesto corporativo desde el 27% al 23%, acercando la carga tributaria empresarial a los promedios de la OCDE, así como diversas iniciativas orientadas a reconstruir un clima favorable a la inversión.
A ello se agregan medidas de gestión destinadas a agilizar la tramitación de proyectos de inversión y la obtención de permisos ambientales y sectoriales.
Paralelamente, se han impulsado iniciativas orientadas a fortalecer valores cívicos vinculados al respeto del orden público, la convivencia social y el cuidado de los espacios comunes. Asimismo, se ha fortalecido el resguardo de la frontera, reduciendo la inmigración irregular y se han acelerado las expulsiones administrativas que estaban pendientes.
VIII. La recuperación política y las dificultades de la oposición
Tras la caída inicial en las encuestas, el gobierno ha logrado recuperar parte del apoyo perdido.
El ajuste ministerial, que implicó un cambio en la vocería del gobierno acompañado de una mejora en la estrategia comunicacional, y una cuenta pública orientada a reafirmar las prioridades de campaña permitieron elevar nuevamente la aprobación presidencial.
Al mismo tiempo, los partidos de oposición que respaldaron a la candidata del Partido Comunista han experimentado tensiones y divisiones internas, dificultando la construcción de una alternativa política cohesionada y la posibilidad de alcanzar acuerdos más amplios.
IX. Conclusiones: un gobierno de derecha
Los primeros 100 días del Presidente Kast permiten sostener que las aprensiones respecto de un eventual gobierno de extrema derecha se desvanecen. Sin perjuicio que el análisis político sesgado a la izquierda no va a dejar de usar esas etiquetas con un efecto marginal irrelevante en terceros poco informados.
Sin duda se trata de un gobierno de derecha, tanto en sus prioridades como en sus orientaciones económicas y de seguridad. Con un discurso franco y directo, sobre la base de un ideario de derecha. Sin embargo, las principales dificultades de estos primeros meses, de las cuales ya se ha hecho cargo, han estado asociadas a la gestión, las restricciones económicas y la ausencia de mayorías legislativas estables.
El gobierno tampoco cuenta con una mayoría propia en el Congreso, lo que lo obliga a construir acuerdos permanentes con sectores políticamente afines, pero no necesariamente alineados en todas las materias.
Por ahora ha logrado sortear esa dificultad, aunque ella probablemente constituirá uno de los principales desafíos de los próximos cuatro años.
En consecuencia, la experiencia de estos primeros 100 días derriba la tesis que anticipaban un gobierno de extrema derecha y conservador en lo valórico. Tanto en sus acciones como en sus discursos se observa una agenda clara que busca retomar reformas que fueron la base de las décadas de mayor desarrollo de nuestro país.