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Brasil 2026: inteligencia artificial, desinformación y el compromiso liberal de defender la democracia

Desde la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad llevamos adelante en São Paulo un debate junto a la Fundação Dom Cabral y el Centro de Liderança Pública sobre cómo proteger la integridad de la información respetando la libertad de expresión.
Brasil: IA, Fake news y elecciones 2026

El Dr. Hans-Dieter Holtzmann en Brasil, junto a oradores del evento "IA, Fake News y Elecciones 2026"

Brasil se encamina hacia un nuevo ciclo electoral en un contexto radicalmente distinto al de elecciones anteriores. La inteligencia artificial ya no es una promesa tecnológica ni una herramienta reservada a especialistas, se ha convertido en parte del ecosistema cotidiano de producción, circulación y consumo de información. En un país de escala continental, con una sociedad intensamente conectada y políticamente polarizada, esta transformación plantea cómo garantizar que los ciudadanos puedan tomar decisiones libres cuando el espacio público se encuentra atravesado por contenidos falsos, manipulados o generados artificialmente.

Desde la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad organizamos en São Paulo el encuentro “IA, Fake News e as Eleições de 2026”, en cooperación con la Fundação Dom Cabral y el Centro de Liderança Pública en el marco del International Journalist and Media Dialogue Program. 

El evento reunió a periodistas, especialistas en comunicación, representantes de organizaciones de la sociedad civil y actores vinculados al debate público para analizar los desafíos que las nuevas tecnologías imponen a la integridad de la información, la confianza institucional y la calidad de la democracia de Brasil. El panel contó con la participación de Iuri Pitta, editor de política de CNN Brasil; Cristina Tardáguila, fundadora de Agência Lupa; Paulo Nassar, director-presidente de Aberje; y la moderación de Patrícia Marins, profesora invitada de FDC y fundadora de Oficina Consultoria.

La inteligencia artificial ofrece enormes oportunidades para ampliar el acceso a la información, mejorar la comunicación pública y facilitar procesos de verificación. Pero también puede ser utilizada para producir imágenes, audios, videos y discursos falsos con un nivel de realismo antes inimaginable. En períodos electorales, esta capacidad adquiere una relevancia particular. No se trata únicamente de detectar una noticia falsa, sino de enfrentar un ambiente informativo saturado, donde cada vez resulta más difícil distinguir hechos de opiniones, fuentes confiables de manipulaciones y contenidos auténticos de piezas generadas artificialmente.

Brasil: IA, Fake news y elecciones 2026

Desde una perspectiva liberal, la respuesta a este fenómeno no puede ser la censura ni la concentración del poder. La libertad de expresión es una condición esencial de toda sociedad abierta. Sin embargo, defenderla implica construir las condiciones para que cada persona pueda ejercer su autonomía de manera real. Una ciudadanía libre necesita información confiable, educación mediática, transparencia institucional y herramientas para evaluar críticamente lo que consume y comparte.

Resulta pertinente proteger la libertad de expresión y, al mismo tiempo, promover la responsabilidad de las plataformas, el periodismo profesional, la alfabetización digital y la transparencia. La desinformación erosiona la confianza en los medios, en las instituciones, en las autoridades electorales y entre los propios ciudadanos. Y sin confianza, la democracia se debilita.

El caso de Brasil resulta especialmente relevante para América del Sur. Brasil no solo es la mayor democracia de la región, sino también un laboratorio político y comunicacional donde convergen alta participación digital, fuerte movilización ciudadana, competencia electoral intensa y una conversación pública marcada por tensiones ideológicas. En ese escenario, la desinformación no opera únicamente como una suma de contenidos falsos, sino como un fenómeno más profundo afectando la forma en que las personas perciben la realidad, evalúan a las instituciones y se relacionan con quienes piensan distinto.

Durante el debate, los especialistas coincidieron en que la inteligencia artificial puede formar parte tanto del problema como de la solución. Cristina Tardáguila presentó iniciativas que utilizan IA para acelerar procesos de verificación en tiempo real, mientras que Paulo Nassar llamó la atención sobre la transformación de las relaciones de confianza en una sociedad mediada por plataformas digitales. La discusión permitió ir más allá de la dimensión tecnológica. El problema no es solamente qué herramientas existen, sino qué cultura democrática, qué estándares profesionales y qué responsabilidades compartidas se construyen alrededor de ellas.

Las elecciones de 2026 serán, por lo tanto, una prueba institucional y ciudadana. La integridad del proceso electoral no dependerá únicamente de normas, tribunales o plataformas, sino también de la capacidad de la sociedad para sostener un debate público basado en hechos, argumentos y pluralismo. El periodismo profesional, las organizaciones de fact-checking, las universidades, el sector privado, la sociedad civil y los propios ciudadanos tienen un papel que cumplir. Ningún actor puede resolver por sí solo un desafío que atraviesa a todo el ecosistema democrático.

Oficinas de la Fundação Dom Cabral en São Paulo

Oficinas de la Fundação Dom Cabral en São Paulo

Desde la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad consideramos que la tradición liberal ofrece una respuesta especialmente pertinente para este momento: confiar en la capacidad de las personas, pero tomar en serio las condiciones que hacen posible esa libertad. No se trata de reemplazar el juicio ciudadano por autoridades que decidan qué es verdadero, sino de fortalecer la educación, la transparencia y la responsabilidad para que la libertad no sea capturada por la manipulación.

Brasil tiene la oportunidad de utilizar la innovación tecnológica para ampliar la participación ciudadana, mejorar la información pública y fortalecer la rendición de cuentas. La advertencia es que, sin confianza, incluso las instituciones más sólidas pueden verse debilitadas por la sospecha permanente y la fragmentación del espacio público. Por eso, el desafío no es solo tecnológico ni electoral sino también democrático.

En una sociedad libre, la respuesta frente a la desinformación no puede ser menos libertad. Debe ser más ciudadanía, más pensamiento crítico, más periodismo profesional, más transparencia y mejores instituciones.