Migracion
La integración como oportunidad
●Dr. Gabriela Zamora, Director for No Discrimination, Ministry for Inclusion, Nuevo León State, Mexico ●Joachim Stamp, Consultant and Former Germany´s Federal Government’s Special Representative for Migration Agreements ●Önder Yalçın, Director of Migration Department Gaziantep, Türkiye ●Abraham Elí Cruz Cruz National Political Liaison Officer, IOM Mexico ●Moderator: Odilia Abreu, Senior Fellow, Friedrich Naumann Foundation for Freedom Europe
© FNF Mexico¿Cómo abordan los liberales el desafío global de la migración? ¿Cómo se puede abrir un discurso, cada vez más reducido a los peligros, los temores y la resistencia, hacia una política constructiva que tome en serio los riesgos, pero que ponga más de relieve las oportunidades que ofrece la migración? ¿Qué papel desempeña en ello una política de integración inteligente? Estas fueron las preguntas que se planteó una conferencia de la Fundación Friedrich Naumann, en la que participaron expertos de alto nivel, celebrada del 11 al 13 de mayo de 2026 en la Ciudad de México.
Bajo el título, lleno de confianza, «México y Turquía: redefiniendo la migración global», más de 30 expertos de diferentes países analizaron y debatieron con un amplio público especializado las tendencias actuales en la integración de personas en busca de protección y migrantes. La atención se centró en las experiencias de México y Turquía.
En este sentido, los organizadores, María-José Salcedo (Fundación Friedrich Naumann de México) y Aret Demirci (Fundación Friedrich Naumann de Turquía), acertaron con su enfoque comparativo. La comparación resulta especialmente interesante porque ambos países ya no son solo países de origen o de tránsito clásicos. México se está convirtiendo cada vez más en un país de destino para personas en busca de protección y migrantes de América Latina, el Caribe y más allá. Turquía es, desde 2011, uno de los principales países de acogida para personas sirias en busca de protección y, al mismo tiempo, un país de tránsito hacia Europa. Ambos países se encuentran así entre la responsabilidad humanitaria, la realidad económica y la presión política.
La conclusión más importante de la conferencia es que la migración no es automáticamente una carga ni una ganancia. Lo decisivo es si se gestiona política, administrativa y económicamente de tal manera que los migrantes tengan acceso al trabajo, al autoempleo, a los servicios financieros, a la capacitación y a la seguridad jurídica. La integración económica se entiende aquí como un paso previo a la integración social y política. Quien trabaja, puede fundar una empresa, obtener ingresos y planificar su futuro, tiende a integrarse en la sociedad de acogida y depende menos de la ayuda estatal o humanitaria.
Se destacó el carácter ambivalente de la informalidad. No basta con condenar normativamente el empleo informal, sino que hay que considerarlo de manera realista como un espacio de supervivencia en países que, de todos modos, están organizados de manera informal. En México, la informalidad es muy elevada; en Turquía también es considerable. Para los migrantes recién llegados, el trabajo informal puede ser, a corto plazo, la única forma de obtener ingresos. Al mismo tiempo, genera dependencia, salarios bajos, falta de seguridad, riesgos de explotación y escasas oportunidades de ascenso. Por lo tanto, la política de integración liberal no puede basarse en la tolerancia permanente de la informalidad, sino que debe orientarse hacia una transición gradual hacia el empleo formal y el emprendimiento regular.
Los ejemplos de México y Turquía muestran hasta qué punto las políticas nacionales de migración e integración dependen de factores externos. Así, la política dura, y en parte brutal, de Estados Unidos hacia los migrantes ha llevado a que México pase de ser un país de tránsito hacia Estados Unidos a convertirse cada vez más en un país de residencia y destino. Las cifras de asilo en México han aumentado considerablemente. Numerosos migrantes intentan construir una perspectiva a largo plazo en México. Al mismo tiempo, el mercado laboral mexicano presenta grandes diferencias regionales.
En la frontera sur, por ejemplo en Tapachula, a menudo solo se dan estrategias de supervivencia precarias, pequeñas actividades informales o soluciones de emergencia por cuenta propia. En Tijuana o en la Ciudad de México las oportunidades son mejores, porque allí existen mercados laborales más grandes, más estructuras institucionales y más oportunidades de empleo formal.
Para Turquía, la guerra civil siria y la migración de refugiados que la acompañó desde 2011 fueron el acontecimiento externo determinante que cambió la política nacional. Turquía ha acogido a unos cuatro millones de personas en busca de protección, pero durante mucho tiempo se aferró a la idea de que se trataba de una situación temporal. Los permisos de trabajo para los sirios no se introdujeron hasta 2016 y, incluso después, los obstáculos siguieron siendo elevados. Muchos sirios y sirias siguen trabajando en el sector informal. Sin embargo, muchos de ellos también han creado empresas en Turquía. De la comunidad de refugiados han surgido miles de empresas que aportan una contribución económica real en determinados sectores. La Declaración UE-Turquía de 2016 y la financiación de la UE asociada a ella han permitido poner en marcha programas de educación, salud, empleo y subsistencia, pero solo han creado un empleo formal sostenible de forma limitada.
Además, quedó claro que las restricciones políticas y administrativas obstaculizan directamente la integración económica. Entre ellas se incluyen los permisos de viaje, las restricciones de residencia, los barrios cerrados, las dificultades para abrir cuentas bancarias, la falta de acceso a créditos y las restricciones especiales a la propiedad para los sirios. Diversas normas tienen por objeto evitar la envidia y las tensiones sociales con la sociedad de acogida y prevenir la guetización. Sin embargo, estas dificultan el acceso al empleo, el emprendimiento y la movilidad regional. En consecuencia, algunas medidas han logrado lo contrario de lo que pretendían. Así, en Turquía, a menudo se percibe a las mujeres y los hombres sirios no como participantes en la economía, sino como una carga.
En la conferencia también quedó claro que las mujeres, en particular, enfrentan desafíos especiales a la hora de integrarse en el mercado laboral. Esto es aún más cierto en Turquía que en México. Por ello, una política de integración que pretenda facilitar una verdadera inclusión en el mercado laboral debe estar necesariamente orientada con perspectiva de género.
Otro hallazgo importante de la conferencia fue la valoración del potencial especial de los migrantes para el trabajo por cuenta propia. A menudo aportan una gran disposición al riesgo y la voluntad de aceptar cambios significativos, en lugar de elegir el camino más cómodo. Esta mentalidad debería aprovecharse de manera más específica para la creación de empresas. Además, se constató que los migrantes que regresan de los Estados Unidos cuentan con una gran experiencia que incluye habilidades prácticas, especialmente en los sectores de la construcción, los servicios, la logística y la gastronomía, pero también conocimientos concretos sobre cómo funcionaban los mercados y los hábitos de consumo en los Estados Unidos. Esta experiencia puede beneficiar a las redes de clientes y proveedores de ambos lados.
No solo en lo que respecta a la integración en el mercado laboral, sino en general, varios expertos lamentaron la falta de autonomía de los municipios en materia de política de integración. Las grandes ciudades se enfrentan a retos distintos a los de los municipios pequeños. Así, en las metrópolis, la infraestructura y la oferta laboral suelen ser mayores, pero a menudo también lo son el anonimato y el riesgo de perderse en la jungla urbana. Las ciudades pequeñas y los pueblos suelen ofrecer un contacto más personal, pero por lo general cuentan con una infraestructura peor y menos opciones laborales. Por lo tanto, los municipios deberían tener la libertad de abordar de manera diferente los distintos retos de integración.
A nivel transnacional, se observa que se requiere una coordinación duradera entre todos los participantes en el proceso de integración. Esto no solo incluye a los diferentes organismos de la administración, ya sean oficinas de extranjería, escuelas, servicios sociales, agencias de vivienda y autoridades sanitarias. También se trata de una estrecha colaboración con los empleadores locales y la sociedad civil, como iniciativas privadas, organizaciones de migrantes o incluso parroquias. Como ejemplo positivo se presentó la Ley de Participación e Integración de Renania del Norte-Westfalia, que permite una estrecha red de contactos y el apoyo individual a través de un verdadero sistema de gestión de casos en los municipios. También se destacó aquí la financiación legal permanente a nivel estatal de la infraestructura municipal de integración.
Aunque no todos los aspectos de los distintos estados federados pueden trasladarse, de esta conferencia se pueden derivar recomendaciones generales de actuación.
1. La clarificación temprana de un estatus de residencia jurídicamente seguro para los migrantes es un requisito previo para una integración (en el mercado laboral) exitosa.
2. Se deben ampliar las ofertas educativas y lingüísticas, y estas deben ser más flexibles en cuanto a horarios de trabajo y cuidado infantil.
3. Los obstáculos burocráticos, como las restricciones laborales y de vivienda, deben eliminarse en gran medida para promover la integración y la movilidad.
4. Las redes de los distintos actores de integración, tanto estatales como no estatales, deben fortalecerse y diseñarse para el largo plazo.
5. El fomento del autoempleo mediante la facilitación del acceso al crédito, la tutoría y el asesoramiento ofrece oportunidades tanto para los migrantes como para la sociedad de acogida.
6. Las políticas de integración con perspectiva de género aumentan las oportunidades de las mujeres migrantes en el mercado laboral.
7. Los municipios necesitan más autonomía para abordar los desafíos locales y regionales en materia de políticas de integración.
8. La experiencia de los migrantes que regresan puede ser aprovechada en mayor medida por el sector privado, por ejemplo, para crear redes transnacionales.
9. Se debería fomentar más el espíritu emprendedor en las políticas de migración e integración, para no solo apostar por la empleabilidad, sino también por la motivación hacia el trabajo por cuenta propia y la creación de empresas.
10. A nivel político, se debe acordar una cooperación justa entre los países de origen, tránsito y destino, que permita más vías legales de acceso al mercado laboral, reduzca los incentivos a la migración irregular y promueva la reintegración.
La conferencia, bajo la dirección general del director de la Oficina Regional para América Latina de la Fundación Friedrich Naumann, Siegfried Herzog, ha puesto de relieve numerosas iniciativas exitosas, pero también ha señalado los enormes desafíos que deben superarse para lograr una política de integración exitosa. El importante enfoque de este encuentro, que consiste en considerar la migración no solo como un riesgo, sino también como una oportunidad mediante una integración bien diseñada, merece sin duda alguna una continuar.